La mesa 14 cerró sin nadie suyo adentro.
Nadie firmó el E-14, nadie reclamó, nadie supo. Conseguir y acreditar testigos toma meses; la mayoría de las campañas descubre cuántos le faltan la semana anterior, cuando ya no hay con qué taparlo.
Proyecto en construcción
CIA Electoral cruza el escrutinio oficial mesa por mesa con la estructura real de su campaña. Le decimos dónde está el voto que le falta, quién lo va a buscar y quién lo va a cuidar el día que se cuenta.
Nadie firmó el E-14, nadie reclamó, nadie supo. Conseguir y acreditar testigos toma meses; la mayoría de las campañas descubre cuántos le faltan la semana anterior, cuando ya no hay con qué taparlo.
Se supo el 2 de noviembre, revisando el acta. Sin registro verificable, la estructura es una lista de intenciones y el candidato financia durante ocho meses un aparato que no existe.
En elecciones de lista con voto preferente, el rival que le quita el voto marginal no está en el otro partido: está en su misma tarjeta. Nadie se lo dice, porque a nadie le conviene decírselo.
Una campaña que no sabe en qué mesa está su voto no está compitiendo: está apostando. La cobertura no se improvisa en octubre — se construye desde hoy y se mide todos los días.
La plataforma es la misma para todos. Lo que cambia es qué tan profundo llega su estructura. Elija su cargo y la página se reconfigura: su lógica electoral, su organigrama, su alcance.
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Concejo · Asamblea · Cámara · Senado
Alcaldía · Gobernación
Cada uno con su usuario, su dispositivo y su nivel de presión. Confundirlos produce herramientas que no sirven para ninguno.
Entender el territorio antes de gastar un peso. Dónde hay voto, dónde nunca lo hubo y dónde se perdió por poco.
El aparato trabajando todos los días. Celular de gama baja, en la vereda, con señal intermitente.
La única jornada que se recuerda. Testigos reportando, sala de mando leyendo, cero tolerancia a la duda.
Lo que casi nadie prepara y todos necesitan: la cuenta, el informe y la entrega o supresión de los datos.
Ocho meses de estructura se cobran o se pierden entre las 8 de la mañana y el cierre del escrutinio. Ese día el WhatsApp del jefe de debate no es un sistema: es ruido. La sala de mando le dice qué mesa falta, qué puesto no ha reportado y en qué punto se está cayendo, mientras todavía puede hacer algo.
La sala de mando, el mapa y el control de testigos van en los cuatro niveles. Lo que cambia es la profundidad de su estructura, el territorio que cubre y el acompañamiento que necesita.
Antes de preguntar el precio, haga una cuenta: un solo día de logística de testigos —transporte, alimentación y refrigerios de una jornada— suele costar más que la licencia del ciclo completo. Y esa logística se paga aunque la mitad de las mesas queden sin cubrir.
Si trabajamos con usted, no trabajamos con su contrincante. La exclusividad queda escrita en el contrato, no en una promesa verbal.
Cada campaña vive aislada. Al cerrar el ciclo se entregan o se suprimen, con certificado. Nunca se reutilizan para otro cliente.
Un coordinador ve hacia abajo, nunca hacia arriba ni hacia los lados. Si se pasa al rival, no se lleva el departamento en el bolsillo.
Autorización por persona con fecha y hora, origen del dato y bitácora. Ley 1581 y Circular 002 de 2026 de la SIC dentro del flujo, no como casilla final.
Vendemos la plataforma. Una base comprada sin cadena de autorización expone al candidato a una sanción que llega hasta el cierre de la operación.
Vence un mes después de la elección, con los reportes cerrados. Una campaña es una organización temporal y el contrato lo reconoce.
Con el escrutinio oficial de la elección anterior le mostramos, sin costo y sin compromiso, dónde estuvo el voto en su territorio, en qué puestos se define su cargo y cuántas mesas tendría que cubrir. Es el mismo análisis con el que arranca cualquier campaña que contratamos.
Respuesta en 48 horas hábiles · Sin costo · Sin compromiso · Si no le sirve, no vuelve a saber de nosotros
Las territoriales —Concejo, Asamblea, Alcaldía y Gobernación— se realizan el último domingo de octubre de 2027, previsiblemente el 31, según la Ley 163 de 1994. El calendario oficial de la Registraduría aún no ha sido expedido; se espera entre octubre y diciembre de 2026. Cámara y Senado son en marzo de 2030. Se puede contratar hasta la semana anterior, pero una estructura territorial no se levanta en dos meses: quien empieza en agosto de 2027 compra la herramienta sin alcanzar a usarla.
No, y conviene explicar por qué. Una base comprada sin cadena de autorización demostrable expone al candidato a una sanción de la Superintendencia de Industria y Comercio que, tratándose de datos que revelan afinidad política, llega hasta el cierre definitivo de la operación. Le vendemos la plataforma para construir su base de forma legal, con autorización por persona y evidencia conservable.
El Excel no es el competidor: el competidor es el WhatsApp del día de la elección. La pregunta no es si el Excel sirve para registrar, sino qué pasa a las 2 de la tarde del 31 de octubre, cuando trescientos testigos reportan al tiempo desde puestos distintos y usted necesita saber en qué mesa falta gente por votar. Esa respuesta no sale de una hoja de cálculo.
El registro en campo guarda en el teléfono y sincroniza al reconectar, con el estado de cada registro visible para el líder: si dice «guardado, pendiente de enviar», es porque todavía no salió. Las consultas pesadas —histórico completo, mapas grandes— sí requieren conexión. No prometemos que todo el sistema funcione desconectado, porque no sería cierto.
Se cotiza por territorio y cargo, porque el trabajo real depende del censo electoral y de la profundidad de la estructura. No hay cargo por usuario: puede meter a todos sus líderes, coordinadores y testigos sin que el precio se mueva. La mensajería —SMS y WhatsApp— va aparte, con tarifa unitaria, para que no pague por lo que no consume. Pida la radiografía y la cotización llega con ella.